REPILO DEL OLIVO

EL REPILO EN EL OLIVAR

En España, el repilo es la enfermedad causada por el hongo más importante y más extendida que afecta al olivar, tanto de manera cualitativa (extensión de la enfermedad) como cuantitativa (pérdidas económicas).

La enfermedad ataca principalmente a las hojas, y con menor importancia a la aceituna provocando grandes defoliaciones precoces que afectan a la producción y debilitan a la planta. Los ataques al fruto son menos frecuentes y pueden afectar al pedúnculo, provocando la caída de la aceituna.

Loa síntomas de la enfermedad se revelan de forma muy característica. En el haz de la hoja, aparecen manchas circulares de color oscuro con o sin halo claro a su alrededor; la coloración suele derivar a negro con el tiempo. Las hojas afectadas se caen prematuramente (cuanto más antigua, la hoja cae antes). Si el ataque se produce en el peciolo, la hoja puede caer antes.

El hongo que produce la enfermedad puede sobrevivir en hojas caídas o en otras que permanecen en el árbol en periodos no favorables. Si las condiciones climáticas son favorables la dispersión puede producirse durante todo el año.

Para que la infección se produzca debe de haber una humedad relativa muy elevada (próxima a la saturación) o incluso agua libre y temperaturas óptimas de entre 20-22 ºC.

Hay un método para realizar diagnósticos eficaces en nuestro olivar, y consiste en la inmersión de hojas que no presentan síntomas visibles de la enfermedad en una solución al 5% de hidróxido sódico durante 20-25 minutos a temperatura ambiente. Al realizar muestreos de hojas sin síntomas podemos detectar la enfermedad en estadíos anteriores a la esporulación con el fin de realizar tratamientos de erradicación.

Podemos seguir una metodología para realizar un seguimiento con el método anterior y decidir si ha de realizarse un tratamiento. Consistiría en muestrear 200 hojas de distintas orientaciones de 5 olivos de la parcela al azar. En estas 200 hojas distinguiremos el repilo visible y el detectado con el método de la sosa, sumando los dos en el repilo total.

El tratamiento vendría determinado según la variedad de olivar y el % de hojas infectadas (nº total de hojas con repilo/nº de hojas muestreadas). La variedad de olivo determina lo susceptible que es ante la enfermedad. Variedades como la arbequina, el fratoio o en menor medida el picual o la hojiblanca son susceptibles. Combinando las dos premisas, podemos establecer un umbral de tratamiento en un 30-40% de hojas infectadas en variedades muy susceptibles o moderadamente susceptibles. En variedades poco susceptibles no merece la pena tratar.

El tratamiento se realiza con fungicidas cúpricos de contacto con función protectora, aunque últimamente se están usando fungicidas sistémicos de amplio espectro con función protectora y curativa.

Además de los tratamientos citados anteriormente, se puede reducir la incidencia de la enfermedad con tratamiento culturales como podas que aireen la copa evitando condensación en la hoja.

En cuanto al abonado, conviene evitar los excesos de nitrógeno.

Aquí os presentamos un vídeo de como se puede detectar el repilo en un estadio temprano.

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